1. Definir la comparación.

    Enunciar la hipótesis, la referencia pertinente y la evidencia que contaría en contra de la idea.

  2. Mantener la integridad de la prueba.

    Utilizar la información disponible en el momento pertinente. Separar la exploración de la validación y conservar los resultados desfavorables.

  3. Medir lo que importa.

    Considerar la incertidumbre, las fricciones de negociación, la exposición a pérdidas y la diferencia entre significación estadística y económica.

  4. Separar la evidencia de la acción.

    Un resultado de investigación no constituye, por sí solo, una razón ni una autorización para comprometer capital.